viernes, 10 de octubre de 2008

DISCURSO DEL PROFESOR JAIME MIRO EN LA SESION SOLEMNE XXXIII ANIVERSARIO UNELLEZ

A continuación presentamos el Discurso de Orden del Profesor Jaime Miró, Secretario del Consejo Académico de ste Vice Rectorado, en la Sesión Solemne XXXIII Aniversario, celebrada el martes 7 de octubre, en el Consejo Legislativo Regional.
Su presentación estuvo a cargo del Dr. Juan Fernández Molina, Jefe del Programa Ciencias del Agro y Mar.


"Tal día como hoy, hace 33 años, era martes. Ese día se parecía a cualquier otro. En el llano no se notaba diferencia alguna en relación a la jornada anterior.

Ese día 7 de octubre salió el sol por la mañana, como lo había hecho otros días. Era un sol que iluminaba la llanura, que permitía apreciar y disfrutar su belleza, y que irradiaba el típico calor que caracteriza al llano venezolano. La sabana lucía verde, espléndida, inmensa, inconmensurable.

Como otros días, ese 7 de octubre de 1975 las vacas amanecieron pastando en los potreros. Mugían como todos los días, aunque sus mugidos parecían diferentes. Las garzas se posaban sobre ellas, entresacando de sus lomos las garrapatas que les servían de alimento. Los peces se movían zigzagueantes en las aguas de los ríos llaneros, buscando presas para calmar el hambre. Los enormes samanes seguían erguidos en el mismo lugar en que habían dormido la noche anterior; y lo mismo ocurría con los jobos, los caobos, los cedros, los apamates, los jabillos y los araguaneyes.

Esa mañana las aves revoloteaban, subían y bajaban de rama en rama, trinando y gorjeando. Había loros, periquitos, guacamayas, turpiales, chirulíes, tucanes y hasta cardenalitos. Las más vocingleras eran las guacharacas, que con sus escandalosos alborotos, alertaban sobre algún novedoso acontecimiento.

Todos los pájaros estaban alegres; estaban más contentos de lo habitual. Parecía que sabían la buena noticia. Parecía que estaban diciéndole a la gente que ese día no era igual que los demás.

Los pajaritos tenían razón, el 7 de octubre de 1975 no era un día cualquiera. Ese día estaba naciendo la UNELLEZ y lo estaban anunciando.

Fue ese un día muy especial para los Llanos Occidentales y para toda Venezuela, porque gracias al alumbramiento de la Universidad que había nacido en esa fecha, la esperanza llegaba a los Llanos. Con el tiempo, la nueva Universidad colmaría las ilusiones represadas de muchos llaneros y abriría caminos para enrumbar los Llanos hacia una meta de progreso y de bienestar, en armonía con el ambiente y con el desarrollo sustentable de otras regiones del país.

Es por eso que los pajaritos estaban contentos. Por eso siguen estando alegres. Porque la UNELLEZ, a pesar de sus tropiezos, a pesar de sus desaciertos, de sus omisiones y de sus innumerables errores y torpezas, ha sido un factor indiscutible, no sólo para el desarrollo de la región llanera sino de otras regiones de Venezuela. Si colocáramos sobre uno de los platillos de una balanza los errores de la Universidad y en el otro sus aciertos, sin duda alguna el peso se inclinaría notoriamente hacia el lado de los aciertos.

Pero antes de continuar voy a referirme a algunos aspectos de la UNELLEZ que muchos de ustedes no conocen; o que pudieran complementar lo que ya saben de ella.

Voy a empezar hablando sobre sus orígenes, pues conociendo el contexto en el que nació nuestra Universidad, se entenderá por qué el 7 de octubre de 1975 fue un día tan gozoso para los Llanos Occidentales, y por qué la UNELLEZ ha sido y sigue siendo muy especial para esta región llanera.

La que hoy conocemos como UNIVERSDIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES EZEQUIEL ZAMORA, mejor conocida como UNELLEZ nació un día como hoy, hace 33 años. Ese día también era martes. El acta de nacimiento de la nueva Universidad está inserta en el Decreto Presidencial Nº 1.178, que fue publicado el 7 de octubre de 1975 en la Gaceta Oficial Nº 30.814 de la entonces República de Venezuela.

Aunque no fui de los profesores fundadores de la UNELLEZ, estuve muy cerca de ella desde el principio, pues estaba trabajando y viviendo en San Carlos desde antes que fuera creada. Además, como representante de la Fundación La Salle en el Estado Cojedes tuve el privilegio y el honor de asistir a algunas de las reuniones iniciales que se hicieron en esta ciudad, para preparar la llegada de la Universidad.

El alumbramiento de esta Casa de Estudios venía gestándose desde hacía varios años, anteriores a 1975. Desde hacía algún tiempo, la Región de los Llanos Occidentales demandaba a gritos la presencia en ella de una Universidad.

Apure, Barinas, Cojedes y Portuguesa, sumaban juntos más de 140.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, dentro de este vasto territorio no existía ni siquiera una institución de educación superior. Los jóvenes varones y las muchachas que lograban culminar sus estudios de bachillerato, obligatoriamente tenían que abandonar su terruño para realizar estudios universitarios en Mérida, en Barquisimeto, en Valencia o en otras ciudades del país, muy lejos de la tierra que los vio nacer.

Para ello necesitaban tener ciertos recursos económicos, y no eran muchos que disponían de ellos. Tampoco eran demasiado frecuentes ni abundantes las ayudas financieras que otorgaban los organismos del Estado para que pudieran desplazarse a otros lugares para proseguir estudios universitarios.

Mucho más difícil lo tenían los adultos que habían culminado su bachillerato. Tan difícil que era impensable. En realidad, era poco probable que un adulto pudiera graduarse de bachiller en estas tierras llaneras. Incluso a los jóvenes les costaba terminar sus cinco años en el liceo. Para ese entonces, sólo los que vivían en las ciudades del llano o en los pueblos más grandes podían estudiar bachillerato, porque la mayoría de la población, particularmente la que vivía en las zonas rurales, no tenía la posibilidad de estudiar en un liceo.

Ante la dificultad de proseguir estudios superiores en la propia región de origen, grupos organizados de la sociedad civil de las principales ciudades llaneras, gritaban al unísono que querían una universidad para los Llanos.

Pero no sólo los llaneros pedían a gritos una universidad. La misma naturaleza parecía haberse sumado a ese clamor; y aunque no podían expresarlo de la misma manera, eran testimonio mudo del abandono en que se encontraban los Llanos.

Gran parte de sus inmensas sabanas parecían no tener dolientes. Los latifundios pululaban por aquí y por allá, a lo largo del inmenso territorio llanero. Las tierras baldías estaban cansadas de no hacer nada y suplicaban con un silencio conmovedor que las trabajaran. Deseaban producir. No querían estar ociosas, querían ser útiles a la patria.

Las vacas que mugían, pastoreando libres por las sabanas, pedían clamorosas más y mejores pastos.

Los samanes inmensos, los caobos y los cedros suplicaban clemencia ante la avidez incontrolable de los comerciantes de la madera y de sus cómplices, que día tras día arremetían contra ellos, cortándolos sin piedad y sin ningún tipo de contemplaciones.

Incluso los ríos querían serenarse y ser utilizados para el riego; porque eran frecuentes sus impetuosas crecidas, que inundaban las sabanas, que diezmaban los rebaños y que causaban estragos hasta en las mismas poblaciones llaneras.

Sin embargo, la naturaleza no podía expresar sus inquietudes. Los árboles no podían decir que querían seguir viviendo para dar sombra a las vacas, y permitirles sestear bajo sus ramas.

Las tierras no podían rebelarse contra los latifundistas para producir alimentos; ni podían quejarse cuando se quedaban feas, tristes e improductivas, quemadas por el fuego veraniego que acababa con sus pastos y las exponía a los rayos inclementes del sol llanero. Los ríos tampoco eran capaces de controlar los ímpetus indomables de sus aguas, para evitar las inundaciones de las sabanas y ponerse al servicio de la agricultura.

La gente del llano estuvo pasiva y callada durante mucho tiempo, aguantando las lluvias y el desbordamiento de los ríos, y los rayos implacables del deslumbrante sol llanero. También había soportado estoicamente el latifundismo y sus consecuencias y la marginación a la que la habían relegado los gobernantes.

Pero todo tiene un límite y un fin; y los clamores silenciosos de la naturaleza se sumaron a los gritos bulliciosos del pueblo llanero, y se fueron dando pequeños pasos para llegar a la creación de la UNELLEZ.

La gestación de la nueva Universidad se inició en diciembre de 1974, cuando el Ejecutivo Nacional nombró una COMISIÓN ORGANIZADORA, cuyo objetivo era realizar estudios de factibilidad para crear una institución de educación superior en los Llanos Occidentales.
No le fue difícil a dicha Comisión ponerse de acuerdo sobre el enfoque que debía darse a esta Universidad. Siendo las tierras de los estados llaneros de características agrícolas y pecuarias, propusieron carreras orientadas hacia la producción animal y vegetal, y de los recursos naturales.

Como complementos de esas carreras añadieron otras. Por un lado, estaban las vinculadas con el sector agroindustrial y de la ingeniería agrícola; y por el otro, las ciencias sociales de apoyo a la producción y al desarrollo rural, como la economía agrícola, la administración de empresas agropecuarias, la sociología del desarrollo o la planificación regional.

En abril de 1975 la COMISIÓN ORGANIZADORA entregó al Consejo Nacional de Universidades el Informe correspondiente al trabajo que se le había encomendado.
Tanto era el énfasis que se hacía de lo rural en el Informe de la Comisión, que en el artículo 1º del Decreto 1178, publicado en la Gaceta Oficial del 7 de Octubre de 1975 dice textualmente: “Se crea la Universidad Rural Ezequiel Zamora, la cual tendrá personalidad jurídica y patrimonio propios”.

Es posible, que pocos de los que me están escuchando conozcan este hecho. Es muy significativo que se creara una Universidad Rural; y que en tres de los cinco artículos de que consta el Decreto de creación de la UNELLEZ, aparezca el nombre Universidad Rural Ezequiel Zamora.

Ahora bien, si en el Decreto de creación se llama a nuestra Casa de Estudios Universidad Rural Ezequiel Zamora, cabe preguntarse: ¿por qué el nombre actual no es éste, sino que se le llama Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora? ¿Quién y cuándo le cambió el nombre de UNIVERSIDAD RURAL que se le había dado originalmente? ¿O es que se trata de dos universidades distintas? Como veremos más adelante esto último no es correcto, sino que estamos hablando de una misma y única Universidad.

El cambio de nombre se produjo el 4 de diciembre de 1975, en la Gaceta Oficial nº 30.863. En ella vuelve a publicarse el Decreto 1.178, que ya había sido publicado con ese número el 7 de octubre del mismo año. Es en la Gaceta del 4 de diciembre donde el Decreto 1178 aparece con idéntico número y contenido, con excepción del nombre de la Universidad. Es allí donde el nombre Universidad Rural Ezequiel Zamora es sustituido por el que tiene actualmente.

Pero sigamos hablando de los antecedentes históricos de la UNELLEZ.

En el estudio de factibilidad elaborado por la Comisión Organizadora se propuso que la Universidad que debía crearse, tuviera tres características novedosas en comparación con las universidades existentes en el país en el momento. En ese sentido la nueva universidad tenía características peculiares, que pueden resumirse en lo que se conoce como el MODELO UNELLEZ, que ha dado mucho que hablar al interior de la propia Universidad y más allá de su recinto.
Dicho Modelo consta básicamente de tres elementos:

En primer lugar, contempla que la UNELLEZ fuera una universidad Regional. Es decir, que su radio de acción tuviera un marco preciso y bien delimitado. En este caso, la Comisión tenía claro que la región que debía atender la nueva Universidad era los Llanos Occidentales, concretamente los Estados Apure, Barinas, Cojedes y Portuguesa.

Otro de los elementos del MODELO UNELLEZ es el que se refiere a la organización de la Universidad como Sistema Universitario. Dada la extensión inmensa de los Llanos Occidentales, a la Comisión Organizadora no le pareció conveniente que la nueva universidad estuviera concentrada en un solo Estado, por ejemplo Barinas o Portuguesa, pues los demás Estados hubieran quedado marginados con relación al seleccionado como sede de la Universidad.

Es por ello que la Comisión Organizadora propuso que la nueva Casa de Estudios estuviera presente en los cuatro estados llaneros, con cuatro Vice Rectorados de Área; y que el Rectorado funcionara en la ciudad de Barinas. La propuesta permitía hablar de cuatro universidades en una.

En tercer lugar los miembros de la Comisión proponían que la universidad fuera Experimental. Esta característica se refería a la concepción organizativa y filosófica de la educación que debía impartirse en la nueva Casa de Estudios. Aquí hay dos aspectos que es necesario desglosar, aunque están íntimamente unidos.

Por un lado está lo referente a la estructura organizativa académica de la Universidad. En lugar de organizarse en Facultades y Escuelas, como la universidad convencional, la Comisión Organizadora propuso que se organizara por programas, subprogramas, proyectos y subproyectos. Esta nomenclatura era la utilizada en el V Plan de la Nación, que estaba vigente en aquel momento. Para ser coherentes con el esquema metodológico utilizado en dicho Plan, los integrantes de la Comisión Organizadora de la UNELLEZ utilizaron el mismo esquema. Así lo manifestaron en su informe final.

La nueva nomenclatura era más o menos equivalente a la estructura de la universidad tradicional en los siguientes términos: los programas venían a ser similares a las facultades; los subprogramas eran como las escuelas; los proyectos tenían cierta similitud con los departamentos; y los subproyectos correspondían a las asignaturas.

El eje central de las funciones académicas era los proyectos. En torno a ellos debía girar la investigación, la extensión y la docencia de los profesores adscritos a determinado proyecto.

A lo largo de los 33 años de vida de la Universidad, la nomenclatura original se ha mantenido sin variación, aunque ha sido poco comprendida y mucho menos aplicada, ni siquiera en los primeros tiempos de la universidad.

La experimentalidad de la nueva universidad abarcaba también su concepción de la educación, que podía resumirse en dos de los lemas emblemáticos de la UNELLEZ: la universidad que siembra, y aprender haciendo.

Al decir que es la Universidad que siembra se quería significar que estaba orientada hacia el sector agropecuario, y que debía formar profesionales para la producción.

Con la expresión aprender haciendo se quería resaltar que el estudiante aprendiera con la práctica. Para ello, los jóvenes que ingresaban a la UNELLEZ, después de tres semestres de estudios de complementación o nivelación, empezaban la Etapa del Cómo, que tenía como propósito hacer que el estudiante aprendiera de manera práctica y que terminara de definir su vocación antes de entrar en la etapa denominada del Por Qué. Esta tercera etapa tenía una duración de tres semestres; es decir desde el séptimo semestre hasta el final de la carrera.

Este es a grandes rasgos el MODELO UNELLEZ, que aparece en el estudio de factibilidad que presentó la Comisión Organizadora y que, por diferentes razones nunca se ha puesto en práctica de manera plena y coherente en nuestra Universidad.

El primer equipo rectoral fue nombrado el 4 de diciembre de 1975, y estuvo encabezado por el doctor Felipe Gómez Álvarez. Los otros integrantes fueron los ingenieros agrónomos Humberto Jiménez, Israel Tineo Gamboa y Pedro José Urriola; y los economistas Martín Ramírez Blanco y Juan Rivera Galvis.

Después que se designó el equipo rectoral inicial, comenzó el reclutamiento de personal y la planificación de las actividades académicas, así como la construcción de las instalaciones físicas de los Vice Rectorados de Barinas, Guanare y San Carlos. Años más tarde se iniciarían las de San Fernando.

La estructura organizativa de la UNELLEZ, así como sus objetivos, concepción educativa y la organización académica quedaron definidos en el Reglamento de la Universidad, dictado por el Ejecutivo Nacional y publicado en la Gaceta Oficial extraordinaria número 2042, del 24 de mayo de 1.977.

Hasta ahora me he limitado a disertar sobre los antecedentes de la UNELLEZ, añadiendo algunos comentarios a los datos históricos que he ido mencionando. Ahora voy a hablar sobre qué ha pasado en los 33 años de vida de la institución.

Yo dividiría la historia de la UNELLEZ en cuatro períodos, cada uno de ellos con una duración aproximada de ocho años. Esos períodos son:

El gran impulso,
La transición
El inicio del declive
El período de intervención,

1) El gran impulso de la UNELLEZ, tuvo lugar en las dos primeras gestiones rectorales, que fueron, sin lugar a dudas, las más brillantes de toda la historia de nuestra Universidad. La primera estuvo bajo la rectoría del Dr. Felipe Gómez Álvarez, quien fue nombrado rector el 15 de abril de 1977.

El Dr. Gómez Álvarez había formado parte de la Comisión Organizadora y tenía total claridad sobre la Universidad que ella había. Esa claridad lo llevó a aplicar el MODELO UNELLEZ, como lo había visualizado la Comisión Organizadora, y como había quedado asentado en el Informe que había entregado al Consejo Nacional de Universidades en abril de 1975.

Con el fin de dar a conocer el MODELO UNELLEZ, los profesionales que ingresaban para trabajar como profesores, debían participar en actividades de inducción especialmente diseñadas. Dichas actividades contribuyeron a formar equipos de profesores bien motivados, con un alto grado de compromiso con los objetivos de la Universidad y con el MODELO UNELLEZ.

De acuerdo con el Reglamento de la UNELLEZ publicado en 1977, la renovación de autoridades debía producirse cada cuatro años, y correspondía al Ejecutivo Nacional seleccionarlas y nombrarlas. Y así fue. El 19 de mayo de 1981, fue nombrado segundo Rector de la Universidad el Dr. Rafael Isidro Quevedo, que siguió el camino iniciado por su predecesor.

Durante su período rectoral ingresaron al personal académico más profesionales, se incrementó notablemente la matrícula estudiantil, se iniciaron nuevas carreras y se dio un fuerte impulso a la investigación. Fue a partir de la gestión del Dr. Quevedo cuando el nombre UNELLEZ empezó a sentirse cada vez más en los congresos y eventos científicos. El Vice Rectorado de Guanare fue el que más se desatacó en ese sentido.

Sin embargo, en los primeros años de su gestión, el Dr. Quevedo y su equipo de Vice Rectores, empezaron a tomar algunas decisiones que no eran coherentes con el MODELO UNELLEZ. Entre otras cosas, cambiaron la orientación y la ubicación de las Etapas del Cómo y del Por qué, y se crearon las Secretarías Ejecutivas de Investigación y de Extensión.

Estos cambios trajeron un fuerte malestar entre los miembros fundadores de la UNELLEZ que formaban parte de la comunidad universitaria. Las presiones fueron tan fuertes que solicitaron al Ministerio de Educación la remoción del Rector, argumentando que se estaba desviando del MODELO UNELLEZ.

En el fondo, en la solicitud de remoción también había razones político partidistas ocultas. El nombramiento del Dr. Quevedo había sido realizado durante el gobierno del Dr. Luís Herrera Campins, y cuando asumió la presidencia el Dr. Jaime Lusinchi, se pensó que podía cambiarse al Rector de la UNELLEZ, aunque su mandato reglamentario expiraba en 1985.

Así pues, el MODELO UNELLEZ sirvió de pretexto para solicitar a la Ministra de Educación el cambio del Rector Quevedo. Cambiarlo, sin argumentos demostrables, significaba violentar el Reglamento de la Universidad. Por tal motivo, sólo procedería la remoción si se demostraba que había incurrido en hechos que la justificaban.

Fue entonces cuando las autoridades del gobierno nacional decidieron realizar una evaluación de nuestra Casa de Estudios. Para ello, la profesora Ruth Lerner de Almea, que en ese momento se desempeñaba como Ministra de Educación, nombró una Comisión Evaluadora de la UNELLEZ, que estaba presidida por el Dr. César Briceño profesor de la Universidad de los Andes.

Esto ocurría en el año 1984. Quien les habla fue nombrado por la Ministra para integrar la Comisión Evaluadora y tuvo el compromiso y el privilegio de trabajar en ella, de suscribir el Informe Final y de entregarlo a la Ministra en su Despacho.

El análisis del funcionamiento del Modelo UNELLEZ fue uno de los puntos donde más se detuvo la Comisión Evaluadora de la que formé parte. En este asunto es conveniente mencionar el hallazgo de algunos hechos que nadie esperaba, y que vale la pena destacar.

Primer hecho: el MODELO UNELLEZ que había diseñado la Comisión Organizadora de la Universidad y que se había incluido en el Informe que dicha Comisión había entregado al Consejo Nacional de Universidades, no había sido incorporado de manera clara y plena en el Reglamento de la UNELLEZ, aprobado en mayo de 1977. En este Reglamento, por ejemplo, ni siquiera se hacía referencia a los proyectos académicos, como ejes nucleares de la docencia, de la investigación y de la extensión. Tampoco se hablaba en él de los subproyectos, si no de asignaturas.

Segundo hecho: Durante sus cuatro años de gestión, el Rector Gómez Álvarez había dirigido la Universidad de acuerdo con el MODELO UNELLEZ que había diseñado la Comisión Organizadora, pero que no coincidía con lo contemplado en el Reglamento de la UNELLEZ.

Tercer hecho: El Rector Quevedo estaba aplicando el Reglamento de la UNELLEZ, y había creado nuevas estructuras que el mismo Reglamento le permitía crear. Entre ellas, las Secretarías Ejecutivas de Investigación y de Extensión.
En resumen: la Comisión Evaluadora detectó la existencia de tres MODELOS:

1) El MODELO que había aplicado el Rector Gómez Álvarez, que coincidía con el propuesto por la Comisión Organizadora, pero que no estaba incluido de manera integral en el Reglamento de la Universidad y que, por lo tanto, no había sido aprobado.

2) El MODELO que aparecía en el Reglamento de la UNELLEZ, publicado en la Gaceta Oficial Nº 2042 del 19 de mayo de 1977, que coincidía sólo parcialmente con el MODELO UNELLEZ de la Comisión Organizadora.

3) El MODELO que estaba aplicando el Dr. Rafael Isidro Quevedo, que se basaba en el Reglamento de la Universidad, pero con algunas estructuras no contempladas en el Modelo Original.

Lejos de lo que hubieran querido los detractores de Quevedo o los defensores del MODELO UNELLEZ, el Rector no fue removido. En efecto, los resultados de la evaluación demostraban que Quevedo estaba realizando una excelente gestión al frente del Rectorado de la Universidad, que se evidenciaba, entre otros hechos, en un incremento espectacular de la matrícula estudiantil y en un aumento significativo de la investigación.
En conclusión, el informe de la Comisión evaluadora, en vez de dar argumentos a la Ministra de Educación para defenestrar al Rector Quevedo, le dio bases para dejar que siguiera trabajando hasta que culminara el tiempo por el cual había sido designado, que ocurrió a mediados de 1985.

Me quedan por analizar las otras tres etapas o períodos de la historia de la UNELLEZ, a los que me he referido; es decir a:
La transición
El inicio del declive
El período de intervención,
A ellos voy a referirme brevemente.

Lo que he llamado la transición se inicia en 1985 y culmina el año 1993. Durante estos ocho años ejercieron la Rectoría de la UNELLEZ los profesores Humberto Jiménez y Ricardo Castro. El primero no es bien recordado por buena parte del personal del Vice Rectorado de San Carlos, pues hubo serios enfrentamientos entre él y el vicerrector Francisco Olaizola. Sus divergencias condujeron a la destitución de este último; y a que nos impusieran como Vicerrector a un profesor traído de Barinas, que fue removido al poco tiempo. Posteriormente nombraron al profesor Ángel Velásquez, que formaba parte del personal académico de nuestro Vice Rectorado.

La Gestión del Dr. Castro se inició en 1989, y fue pacífica y conciliadora. En ella se creó un clima organizacional favorable, que permitió trabajar con armonía y motivación, dejando atrás viejos conflictos grupales y algunas rivalidades personales. Uno de los grandes méritos del Rector Castro es el haber preparado el terreno para la elección interna de las autoridades de la UNELLEZ, lo cual se produjo después que el Ministerio de Educación modificara el Reglamento para permitir dicha elección.

A mi juicio, el período de declive de la UNELLEZ se inicia en 1993, con las autoridades que fueron elegidas por la comunidad universitaria ese año, en concordancia con el Reglamento de la UNELLEZ que se había modificado poco antes.

El primer Rector elegido por la comunidad universitaria unellista, fue el profesor Clemente Quintero, en cuya gestión se inició el declive de la Universidad. El nepotismo y el amiguismo, más el sectarismo partidista penetraron seriamente en todos los rincones de la institución; y la parte organizativa y académica fueron deteriorándose progresivamente.

En 1997 se produjo una nueva elección. En esta oportunidad el Rector elegido por la comunidad universitaria fue el profesor Osmán Buitrago. Su gestión fue la continuación de la iniciada por quien le precedió en el Rectorado. La mediocridad y los síntomas de deterioro seguían en aumento, hasta que se produjo la intervención, que es el cuarto período que he mencionado.

Quiero destacar que sería injusto en mis apreciaciones si metiera en un mismo saco lo que he reseñado sobre los tres períodos de la historia de la UNELLEZ a los que me he referido; y lo afirmara por igual para cada uno de los Vice Rectorados.

En algunos casos, las gestiones de los respectivos Vice Rectores se desmarcaron notoriamente del conjunto. Así ocurrió por largos años con el Vice Rectorado de Portuguesa. También sucedió así en nuestro Vice Rectorado durante la gestión del profesor sancarleño Víctor Sánchez Manzano, entre 1997 y 2001, bajo cuya gestión se iniciaron las carreras de educación, se abrió el Núcleo de Tinaquillo y se habilitaron las instalaciones de postgrado en su actual sede de Cantaclaro.

Sin embargo, la tónica de lo que ocurría el año 2001 en el Vice Rectorado de San Carlos, no era la misma en Barinas y en otras partes de la Universidad. Esto motivó que se levantara un expediente administrativo contra el Rector, el Vicerrector de Servicios y la Vice Rectora de Barinas, y que los tres fueran destituidos de sus cargos en junio de 2001.

Es entonces cuando entramos en el período de intervención, que se inicia con el nombramiento del Dr. Solano Calles como Rector de la UNELLEZ. El Dr. Calles procedía de la Universidad Yacambú y su nombramiento fue publicado en la Gaceta Oficial Nº37.218, del 13 de junio de 2001. Desde entonces y hasta la fecha han pasado por el rectorado seis rectores, incluido el actual, Profesor Miguel Ángel Henríquez.

Es difícil evaluar lo que llevamos del período de intervención, y es poco lo que voy a decir al respecto, porque en los actuales momentos se está trabajando en un diagnóstico, que permitirá tener una visión objetiva de lo que está pasando en nuestra Casa de Estudios.

No obstante, no puedo dejar de señalar que tras la intervención, el declive de la UNELLEZ no sólo no se ha detenido sino que se ha acelerado y acentuado. Ello se ha debido principalmente a la improvisación, a las luchas por el poder de quienes aspiraban ser autoridad, y al sectarismo con que la han manejado ciertas las autoridades interventoras.

Algunos de los que más daño le han hecho y le están haciendo a nuestra Casa de Estudios, forman parte de su personal y son o dicen ser revolucionarios. En razón de ello han violado reglamentos y asumido conductas individualistas, sectarias y excluyentes, contrarias al bien de la Institución, y sólo beneficiosas para sus intereses personales y familiares. Otras veces han estado conspirando para desbancar a las autoridades de turno y ocupar sus puestos, en vez de trabajar a su lado con honestidad y disciplina, para relanzar juntos hacia el lugar que le corresponde a la UNIVERSIDAD QUE SIEMBRA.

Muchos de ellos, en vez de ser ejemplo de lo que se quiere cambiar, han sido o son irresponsables y mediocres; y han contribuido con sus acciones u omisiones a crear la mediocridad académica en que se encuentra nuestra Universidad, y a que se incrementaran y agudizaran sus problemas, para hacer que sean más graves y numerosos que antes de la intervención.

Esto no quiere decir que todo lo que se ha hecho en la UNELLEZ desde que se inició la intervención sea negativo. Uno de los hechos más positivos de la Universidad en los últimos años ha sido su apertura hacia la comunidad extra universitaria. Lo ha hecho de manera especial a través de la municipalización; es decir, de la presencia de la Universidad en los municipios, particularmente abriendo carreras. En ese sentido, nuestra Universidad está hoy presente en siete municipios cojedeños; y en muchos otros de los Llanos Occidentales.

Sin embargo, la municipalización ha tenido una alta dosis de improvisación y ha estado acompañada de la masificación, para la que no estaba preparada nuestra Casa de Estudios.

Fruto de ese ingreso masivo de estudiantes, en tan sólo tres o cuatro años, la matrícula estudiantil se triplicó; y el Vice Rectorado de San Carlos pasó de unos tres mil estudiantes a nueve mil, sin tener las condiciones mínimas para atenderlos. Nuestro Vice Rectorado no solo no estaba preparado desde el punto de vista de la infraestructura física, sino que tampoco disponía de personal académico idóneo.

A ello hay que añadir que el diseño de las nuevas carreras que empezaron a ofertarse hubo que rehacerlo varias veces, que algunas de ellas se empezaron a ofertar sin aprobación del CNU; y que el presupuesto para financiar los costos de las nuevas carreras no se incrementó en los mismos porcentajes en que había aumentado la matrícula estudiantil. El presupuesto del año 2008, por ejemplo, es el mismo que el de 2006 y 2007.

Consciente de esta problemática y preocupado por ella, el Ministro del Poder Popular para la Educación Superior, Dr. Luís Acuña, decidió detener esta situación, para enrumbar la Universidad por el camino del que nunca ha debido alejarse.

Para ello el Ministro cambió las autoridades de la UNELLEZ en marzo del presente año, y les asignó una misión y unas tareas muy concretas.

A diferencia de las otras autoridades que han dirigido la Universidad desde su intervención, el actual equipo rectoral tiene un mandato claro, que está fijado en la Gaceta Oficial Nº 38.884, publicada el pasado 05 de marzo.

La tarea asignada a las actuales autoridades de la UNELLEZ consiste en la ejecución de un Plan Diagnóstico de la Universidad, el cual han de desarrollar en un período de dos años, a partir del pasado mes de marzo.

El Plan Diagnóstico tiene dos Etapas. En la primera de ellas se ha de evaluar el estado actual de la UNELLEZ en su totalidad.

En la segunda etapa se ha de trabajar para proponer soluciones a los problemas de la institución, sobre la base de los resultados que se obtengan en la Primera Etapa.

Como resultado final de esta segunda etapa, se ha de elaborar una propuesta para la creación de tres universidades, en los Estados Apure, Cojedes y Portuguesa, si así lo determinan los estudios de la Primera Etapa del Plan Diagnóstico.
En realidad, el Plan Diagnóstico no ha tenido la misma acogida en toda la comunidad universitaria. Algunos sectores lo apoyan y también la desagregación de la UNELLEZ en cuatro universidades; otros, por el contrario, se oponen a ambas cosas.

Además de ejecutar exitosamente el Diagnóstico, el reto de las actuales autoridades es detener el grave deterioro de nuestra Casa de Estudios, para iniciar la quinta etapa de la historia de la UNELLEZ, que sería el relanzamiento de la Universidad. Este relanzamiento es imprescindible si permanece unida. En el seno de la comunidad unellista existe unanimidad sobre este asunto; es decir, que la UNELLEZ no puede seguir como está.

La UNELLEZ ha sido una organización concentradora y centralista. En el Rector y el Consejo Directivo se han concentrado la casi totalidad del poder. Y ha sido así, porque el Reglamento de la Universidad se lo ha otorgado. Ese exceso de concentración ha hecho que las decisiones sean lentas; y en la medida que la institución ha ido creciendo, la lentitud se ha acentuando hasta llegar al límite de la ineficiencia y de lo inadmisible.

Simultáneamente, en nuestra Casa de Estudios hay un centralismo extremo, vinculado a la concentración. El centralismo está presente en los organismos que tienen su sede en Barinas y que dependen del Rectorado. Se nota de manera particular en la administración y el presupuesto, en los recursos humanos, en la planificación curricular y en el desarrollo espacial; pero también está presente de manera evidente en el área cultural y deportiva, en los servicios médicos y educativos, y en las áreas académicas.

En ese sentido, en la universidad, la torta presupuestaria se reparte de manera nada equitativa. Año tras año en Barinas se queda un pedazo enorme, mientras que a los demás Vice Rectorados nos mandaban las migajas. El resultado está a la vista: la UNELLEZ de Barinas ha crecido mucho y con rapidez, a costa de los otros Vice Rectorados, que hemos estado marginados, en particular Apure y Cojedes.

Hay otros elementos que podría analizar sobre los problemas que afronta la UNELLEZ, pero estaría abusando de su paciencia, si me detuviera en ellos en este momento.

Lo cierto es que en la actualidad la UNELLEZ, a pesar de tener tan sólo 33 años luce vieja, pesada, rezagada y desgastada, con múltiples problemas sin solución o con soluciones lentas, incompletas o inadecuadas, y con poca capacidad de reacción y de cambio. Es por ello, que si quiere permanecer unida, como una sola Universidad, ha de relanzarse; y para ello ha de ser revisada y corregida a fondo su estructura organizativa y funcional.

Sin embargo, hay quienes piensan que es preferible dividirla en cuatro universidades, una por estado, para que cada una haga lo que ella ya no está en capacidad de hacer. Los resultados del Plan Diagnóstico al que me he referido, señalarán la vía a seguir.

No obstante, ya sea como la Universidad de Cojedes que surja de la división de la UNELLEZ, o como Vice Rectorado de ésta, lo cierto es que no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Estoy convencido de que nuestro Vice Rectorado es el que más ha aportado a la transformación de los Llanos Occidentales; y uno de los que menos ha recibido de los otros Vice Rectorados.

El Estado Barinas ha cambiado mucho en relación a su situación en el año 1975. Igualmente ha ocurrido con Portuguesa, y en menor grado con el Estado Apure. No obstante, Cojedes pareciera que sigue esperando.

Hemos egresado muchos profesionales en el área agrícola y agroindustrial, pero esto se ha notado poco en la agricultura y en la agroindustria de nuestro Estado. En este sentido, no hemos avanzado mucho en relación a cómo estábamos en 1975.

Creo, sinceramente, que no estamos mucho mejor que cuando llegó la UNELLEZ a San Carlos. Sería interesante realizar un estudio comparativo para ver dónde estábamos entonces y en qué lugar nos encontramos ahora; y también qué ha aportado nuestra Universidad al desarrollo rural y urbano de Cojedes, y qué han hecho en ese sentido nuestros egresados.

Nuestros ingenieros están trabajando y contribuyendo a la prosperidad en Portuguesa, Carabobo, Aragua, Barinas, Lara y en muchos otros estados, mientras que Cojedes sigue esperando.

Muchos cojedeños habían puesto los ojos en las zonas industriales de Tinaquillo y de San Carlos. Para ellos eran una esperanza, que les permitiría trabajar en la tierra que los vió nacer. Hoy siguen siendo una esperanza. Pero para muchos es una esperanza lejana, porque tuvieron que irse lejos a buscar trabajo, porque en Cojedes no había lugar para ellos.

La UNELLEZ pudo haber formado ingenieros en el área metal mecánica, de la química y del mantenimiento industrial, y así se contemplaba en el Convenio que suscribió con la Alcaldía del Municipio Falcón, para iniciar actividades en Tinaquillo. Sin embargo, fue más fácil y oportunista, abrir carreras de educación y de las ciencias sociales. No es que éstas no fueran importantes, si no que nuestra Casa de Estudios tenía que haber empezado por lo que se le había encomendado en primer término; y luego, dar cabida a otras carreras.

Podríamos hablar con los ciudadanos de Cojedes para que nos dieran su impresión sobre la presencia de la UNELLEZ en las zonas urbanas y rurales del Estado. Pero más que hablar con la gente, tendríamos que observar cómo viven los habitantes de nuestras ciudades y nuestros campesinos. Tendríamos que mirar si éstos están sembrando; y en caso afirmativo qué siembran, cómo lo hacen, cuánto producen, en qué condiciones lo hacen y a quiénes lo venden; tendríamos que ver cómo son las carreteras o vías de acceso; si les llega agua o cuántas horas al día les llega y cuál es su calidad; y también, con qué frecuencia se interrumpe la energía eléctrica en los sectores donde viven.

Del mismo modo, podríamos dar un vistazo a la naturaleza de Cojedes para ver cómo está, y compararla con la situación en que se encontraba hace 33 años. Podríamos preguntar a las sabanas si están mejor que cuando llegó la UNELLEZ; si todavía se queman en los meses de verano; si producen más y mejor pasto, o si están esperando que de verdad las pongan a trabajar y a producir.

También podríamos interrogar a los árboles. Aunque a muchos no les podríamos preguntar nada, simplemente porque ya no están; porque la avidez inclemente de los comerciantes de la madera y la inescrupulosa complicidad de algunos funcionarios y de la Guardia Nacional Bolivariana los ha acabado para siempre.

Y los ríos, ¿qué dirían nuestros ríos? Con mucha vergüenza callarían, porque les daría pena hablar, al contemplar impotentes que sus aguas se pierden, que siguen causando daño, o que las desvían hacia otros estados, mientras muchos cojedeños sufren y pasan trabajo, porque no tienen agua para beber.

Y los pajaritos ¿qué responderían? Tal vez nada, porque preferirían callarse. La disminución de la vegetación les ha ido quitando sus casas y abrigos, y ya no tienen dónde posarse para entonar sus melodías. Y los que todavía viven ya no cantan como antes, porque están tristes. Pareciera que también a ellos se les está perdiendo la esperanza.

Claro, no vamos a culpar a la UNELLEZ de todos los males del Estado Cojedes. Sobre éstos, tendríamos que preguntar también a nuestros gobernantes, los del pasado y los del presente, entre los cuales tenemos un buen número de egresados.

Pero esta no es la mejor oportunidad ni el escenario apropiado para lamentarnos ni para hacer acusaciones. Este es el momento de transmitir un mensaje de esperanza. Lo que está planteado ahora es mirar al futuro y caminar hacia delante.

Ya es hora de empezar a trabajar en serio. Ya es hora de dejar las conspiraciones fraticidas que han abundado en el seno de nuestra Casa de Estudios, para ponernos a trabajar unidos y así colocar la UNELLEZ al servicio de nuestro Estado y del país.

Invito a todo el personal de la UNELLEZ en Cojedes, a sumarse a la construcción de la nueva Universidad que todos queremos. Ustedes, compañeros unellistas, tienen un valioso potencial, que no ha sido utilizado, para sacar la Universidad a flote. Solos no podemos lograrlo. Juntos seremos invencibles y podremos cumplir la misión encomendada a nuestra Casa de Estudios. Invito también a toda la comunidad cojedeña, y en primer lugar a nuestros gobernantes, a que nos acompañen en la ardua tarea que tenemos por delante.

Si trabajamos unidos, volverá a renacer la esperanza, como renace cada año el pasto, de las cenizas que dejaron los rastrojos quemados.

Si trabajamos unidos, cultivaremos más tierras y lo haremos mejor; tendremos pastos abundantes y de calidad; nuestras reses estarán más gordas, y los rebaños aumentarán.

Si lo hacemos así, los árboles volverán a florecer, nuestros pajaritos volverán a cantar con alegría, y las comunidades aplaudirán; por que entonces, la esperanza habrá dejado de ser esperanza y se habrá convertido en realidad".

lunes, 6 de octubre de 2008

UNELLEZ CUMPLE 33 AÑOS DE CREADA


La familia unellista está de fiesta

El motivo de la celebración son los 33 años de labores ininterrumpidas a los cuales arribará mañama martes 7 de octubre la UNELLEZ.

El profesor José Vicente Ruiz, en su condición de máxima autoridad en el Vice Rectorado de San Carlos, ha extendido la convocatoria a los profesores, estudiantes, empleados y obreros, egresados y colectivo en general para que se incorporen a la programación y de esta manera, hacer un alto en sus actividades y exaltar el espíritu de la Universidad que Siembra.


Un espíritu de perseverancia, compromiso y responsabilidad que se asumió en 1975 cuando fue creada y que hoy día, más de tres décadas después, debate su futuro a través de un Plan Diagnóstico que determinará su nuevo rostro y fisonomía.

Para los que se formaron hace más de 25 años y las generaciones actuales, la UNELLEZ ha legado una importante cosecha de profesionales que perpetúan ese espíritu inquebrantable de la universidad llanera.

Son vientos de cambio, nuevos retos y desafíos que atesoran las esperanzas y sueños de los unellistas. Ver aún más consolidada a la institución desde lo académico, investigativo, extensionista, cultural, deportivo, infraestructura, servicios, constituyen búsquedas colectivas que se alcanzan día tras día con esfuerzo, compromiso y dedicación.

Programación aniversaria
El izamiento de la bandera y la interpretación del himno nacional “Gloria al bravo pueblo”, a las 7 de la mañana en la entrada principal al Vice Rectorado, marcarán el inicio de la programación aniversaria que San Carlos ha organizado con entusiasmo y alegría para la celebración este martes 7 de octubre los 33 años de la UNELLEZ.
Las autoridades, gremios profesionales y egresados ofrendarán ante el busto del general Ezequiel Zamora, en la plaza que lleva el nombre del epónimo. Los Bomberos Universitarios al frente del TSU Carmelo Moreno, harán los honores correspondientes.
Continuará la celebración, a las 9 de la mañana con una Misa de Acción de Gracias en el Salón de Usos Múltiples.
Posteriormente, a las 2 de la tarde, el profesor Jaime Miró Miró, Secretario del Consejo Académico será el Orador de Orden en la Sesión Solmene que se realizará en el Consejo Legislativo Regional.

Conferencias, deporte y venta de productos unellistas
Agroindustria, ambiente, derecho y educación serán los ejes temáticos que abordarán destacados docentes investigadores en el Ciclo de conferencias a efectuarse el jueves 9 de octubre, de 8 a 12 del mediodía, en el Paraninfo como parte de la agenda aniversaria. La actividad es completamente gratis y está dirigida a profesionales, estudiantes de pregrado y postgrado.
El Dr. Duglas Granadillo, Juez Rector del estado Cojedes inicia el ciclo con la conferencia “Medidas de protección en materia ambiental”, luego, el profesor Franklin Paredes, del programa Ingeniería, disertará sobre “Los recursos hídricos en el estado Cojedes situación actual; le sigue en intervención el profesor Hugo Blanco de la UCLA con el tema “Metodología seis sigma y su integración con los sistemas ISO 9000 e ISO 22000”.


La profesora Silvia Garica, de la UCLA tratará “La evaluación sensorial como herramienta de la calidad de los alimentos”, “Redes neuronales y lógica difusa aplicadas a la agroindustria”, es otro tema de las conferencias a cargo del profesor Carlos Lameda, de la UNEXPO. Cierra la actividad la profesora Carmen Morantes, del programa Ciencias de la Educación, con su exposición acerca de “La huella ecológica y la biocapacidad de la tierra”. Los participantes recibirán certificado de asistencia.

Simultánea a las conferencias, en las adyacencias del Paraninfo se realizará la Expoventa de Productos unellistas por parte de Fundaunellezvipi. Los presentes podrán adquirir el tradicional pan de jamón, pan de jamón de pollo, chorizos ahumados, pollos ahumados, panes dulces, salados, rellenos de guayaba, queso, jugos de frutas tropicales, yogures, salsa picante para carne, entre otros productos, incluyendo los expendidos por PDVAL.

Igualmente se hará la exposición de arte “El taller de la montaña Demetrio Silva”. La actividad deportiva, también forma parte de la celebración unellista, de allí que en las instalaciones deportivas los estudiantes del Vice Rectorado de San Carlos y demás Municipios participarán en diferentes disciplinas para confraternizar y compartir toda una tarde de distracción y esparcimiento. Bolas criollas, dominó, voleibol de playa, entre otros, reunirán a los estudiantes unellistas el jueves 9 de octubre, de 2 a 6 de la tarde.

Conversatorio y Concierto de Gala
La discusión y la música tendrán su espacio en la celebración de los 33 años de la UNELLEZ. En este sentido, el lunes 13 de octubre de 8 a 12 del mediodía en el Salón de Usos Múltiples se efectuará el Conversatorio “La transformación universitaria y el modelo de universidad que demanda la sociedad venezolana en el siglo XXI”, a cargo de destacados panelistas.


Para el miércoles 15 de octubre está previsto en el Paraninfo que el Maestro Rafael Ortega, artista de reconocida trayectoria, deleite a los unellistas y colectividad en general, con su inigualable talento en el Concierto Aniversario a realizarse a las 7 de la noche.


El maestro Ortega estará acompañado por la Orquesta Sinfónica Juvenil del estado Cojedes y el Orfeón Universitario que dirige por más de 25 años el profesor Giovanni Bonucci. El miércoles 22 de octubre, a partir de las 2 de la tarde en el Paraninfo se llevará a cabo un departir cultural con las agrupaciones artísticas de los diferentes Municipios. Tambores, gaitas, música llanera, entre otros más, le darán sabor y sazón a la tarde cultural.

Congreso y Jornadas Médicos Asistenciales
Aunado a la programación aniversaria, se efectuarán en la UNELLEZ San Carlos, actividades de formación y atención a la comunidad unellista, siendo una de ellas el II Congreso de Derecho pautado del 16 al 18 de octubre en el Paraninfo. Este evento organizado por la Coordinación Regional de Prefecturas y la Fundación de Estudios Jurídicos Universitarios, rinde homenaje póstumo a Roberto Pérez Blanco, estudiante que lamentablemente falleció y que recibía su título de abogado el 31 de octubre.

Diversos temas serán tratados en el Congreso como la paz en Colombia, derecho laboral, inspección judicial, reforma de la LOPNA, medidas alternativas de resolución de conflictos, entre otros.

En cuanto, a las VIII Jornadas de Orientación Médico Asistencial, se ejecutarán el jueves 30 de octubre de 8 a 1 de la tarde, en el Salón de Usos Múltiples, bajo la organización de la Coordinación de Extensión, Servicios Médicos, Siproma, FAMES y la Brigada Universitaria de Salud. Se tratarán tópicos relacionados a dinámicas de integración social, embarazo precoz y control prenatal, infecciones de transmisión sexual, métodos anticonceptivos, adolescencia, evaluación diagnóstica de las infecciones de transmisión sexual.

Están cordialmente invitados e invitadas a celebrar junto a nosotros estos 33 años unellistas.

LA UNELLEZ: UNA TAREA PARA LA HISTORIA

LA UNELLEZ: UNA TAREA PARA LA HISTORIA


“A quienes estén impacientes por realizar el cambio
sin advertir las dificultades, les resultará tedioso
entrar en consideraciones referentes a la enseñanza,
la investigación científica y otros temas similares.
Pero sin ese previo esclarecimiento, cualquier refor-
ma se derramará en un mar de infecundas buenas
intenciones.” Risieri Frondizi


No cabe duda, que los ilustres pensadores y constructores de la UNELLEZ tuvieron como motivo principal promover los estudios agrícolas y ambientales como la forma más eficaz y directa de afrontar las miserias del ordenamiento socioeconómico del momento venezolano, para proponer soluciones viables que habrían de servir a los planificadores del desarrollo nacional y, fundamentalmente, para formar a la generación de nuevos técnicos y profesionales universitarios que tendrían la responsabilidad de producir y conducir los cambios necesarios.

Porque la UNELLEZ -necesario es reafirmarlo- nació para hacer sustanciales contribuciones al desarrollo del país, a través del aprovechamiento racional de los recursos humanos y naturales. Así lo dejan ver los aportes que en este sentido hicieron eminentes universitarios comprometidos con la fundación y desarrollo del proyecto universitario zamorano.

El Dr. Carlos Emilio Muñoz Oraá, por ejemplo, encabezó, en 1971, el movimiento que solicitaba el establecimiento de estudios agropecuarios a nivel universitario en Portuguesa, para lo cual se pensó en una extensión de la Universidad de los Andes (ULA) a esta región del país. Esta iniciativa no prosperó debido a que el estado Portuguesa no está comprendido dentro del área de regionalización de Corpoandes ni de los planes de expansión inmediata de la ULA, como sí lo están los estados Trujillo, Táchira y el mismo Mérida. Ante tal situación adversa, Muñoz Oraá no renuncia en sus intenciones de promover estudios superiores en su Estado natal, y se impone la tarea de buscar otras vías que permitan a los estudiantes de los ciclos diversificados de la educación media en Portuguesa orientar sus intereses y vocaciones hacia los estudios agropecuarios y ambientales.

Es así, como Muñoz Oraá presenta su proyecto sobre un Núcleo Experimental de los Llanos Occidentales (Mérida: ULA, 1973), como un medio para formar los bachilleres que, pudiendo incorporarse al mercado de trabajo, también puedan ingresar a las instituciones de educación superior con una formación sólida en materia agropecuaria y ambiental. Y es que, precisamente, en ese sentido fue concebido el programa de estudios del Proyecto de Muñoz Oraá, cuando en los objetivos del Núcleo se establece que el mismo estará dirigido a formar “operarios agroindustriales y bachilleres agropecuarios”.

En su proyecto de Universidad Rural de Barinas [1974], el Dr. Manuel Vicente Benezra plantea que el país debe prepararse para alcanzar una superior etapa de su desarrollo, lo cual debe significar un máximo bienestar material y espiritual del pueblo; esto, por supuesto, no se logrará si el sector agrícola, en su conjunto, no supera las deficiencias que en la actualidad acusa. Prevé Benezra, que para el año 2000 la población se habrá duplicado, lo que plantea la necesidad de producir más y mejores alimentos para cubrir esas necesidades, y que ello será posible no aumentando el área cultivable, sino a través del incremento extraordinario del rendimiento por unidad explotada, sea ésta por hectárea o por animal. Necesario será incorporar nuevas tecnologías de producción, lo que se lograría formando a los técnicos y profesionales que las creen, las difundan y capaciten a los productores para que las usen; todo esto, sin descuidar la capacitación de campesinos y empresarios, a través de una eficiente asistencia social para aquellos, y de actualización tecnológica para estos.

El Dr. Felipe Gómez Álvarez aportó sus excelentes sabidurías que acopió durante tantos años de trabajo disciplinado y directo en el campo venezolano. En el estudio de factibilidad que hizo posible la creación de la UNELLEZ (1975), Gómez Álvarez –quien tuvo participación relevante en ese estudio- propone que se considere lo que será la agricultura y el agricultor venezolano en los próximos 20 años, donde se analice cómo debe ser el agricultor del año 2000; porque la agricultura de ese año debe ser altamente tecnificada, basada en la investigación y realizada in situ, con el uso de las nuevas tecnologías que la humanidad haya podido desarrollar, o que los profesionales y técnicos de la UNELLEZ hayan podido crear o adaptar para ser aplicadas en la región.

Sostenía Gómez Alvarez, que el agricultor del año 2000 tiene que ser un hombre totalmente distinto al actual, y que la UNELLEZ tiene la responsabilidad de formar a ese agricultor. Por otro lado -afirmaba el rector fundador de la UNELLEZ-, se debía prestar especial atención al campesinado, para que a través de cursos de capacitación, se pudieran convertir en factor de producción, y porque, además, el esquema de desarrollo agrícola al que aspiramos no se fundamente sobre la base de la gente menos capacitada.


Estos pensadores y ejecutores del proyecto más revolucionario que en materia de educación superior agropecuaria y ambiental se concebía hasta el momento en el país, echaron las bases de lo que ha podido dar inicio al proceso de redención del campesinado y del propio desarrollo de la actividad agroambiental. Pero -lamentable es decirlo- el proyecto no avanzó más allá de los dos primeros periodos rectorales de la naciente universidad llanera.

La abulia y la desmedida y aberrante ingerencia del factor político partidista dieron al traste con ese hermoso proyecto universitario. Toca ahora retomar aquellas ideas constituyentes de la verdadera Universidad que Siembra, para devolver al país la merecida oportunidad de reiniciar el proceso, deslastrándolo de los vicios del pasado. Entra la UNELLEZ, ahora, en una nueva etapa de su original compromiso de incluir a un mayor número de bachilleres a un proyecto de mayores ofertas académicas para beneficio de la región y el país, con lo que se estaría dando cumplimiento, primero, a su naturaleza de institución universitaria experimental, lo que precisa de ella la exploración de nuevas y más amplias actividades académicas –docencia, investigación y extensión-; y luego, su condición de Universidad Nacional la compromete con los planes de desarrollo académico que en materia de Educación Superior adelanta el Gobierno Nacional, a través de la Misión Alma Mater, que es un proyecto dirigido al mejoramiento de la calidad y de la equidad de la Educación universitaria en Venezuela.

Sirva esta crónica para rendir merecido homenaje a todos los que participaron en la construcción del revolucionario modelo universitario que representó la “Ezequiel Zamora” en su momento de fundación; especialmente, a sus autoridades fundadoras: al rector Dr. Felipe Gómez Álvarez y los vicerrectores Juan de Dios Rivera Galvis (Apure), Martín Ramírez Blanco (Barinas), Israel Tineo Gamboa (Cojedes), Pedro José Urriola Muñoz (Portuguesa) y Humberto Jiménez González (Servicios). A toda la familia unellista en los Llanos Occidentales, ¡Felicidades por estar arribando nuestra institución universitaria –el 07 de octubre del 2008- al XXXIII Aniversario de su fundación!

Dr. Livio Muñoz Oraá
Profesor Titular Emérito
Cronista Oficial de la UNELLEZ

Se agradece a la Lic. Mercedes Cuevas, Jefe de Prensa y Relaciones Públicas de la UNELLEZ GUanare, el envío de ste material a paropósito de cumplirse los 33 años de nuestra casa de estudios superiores.